¿En qué anda Marulanda? – De gira por Colombia y en los medios.

agosto 10, 2009 en En qué anda Marulanda

  • Mañana martes 11 de Agosto viajo a Montería hasta el jueves en la mañana. Iré a Universidades, emisoras y programas de televisión. Me reuniré con dirigentes liberales.
  • El jueves a las 3 pm estaré en el chat de lasillavacia.com
  • La revista Cambio que circula el jueves trae un artículo mío sobre Luis Carlos Galán.
  • El viernes repartiré volantes en Bogotá. Iré a El Tiempo a reunirme con Roberto Pombo, director, y a grabar otro video para eltiempo.com
  • El sábado me reuniré con dirigentes de las localidades de Bogotá.
  • Domingo y lunes estaré en Girardot y municipios vecinos.

Sobre mi libro “El regreso del liberalismo al Partido Liberal“: Acaba de imprimirse en Nobel Editores de Barranquilla. Empiezo a distribuirlo. Haré actos en ciudades del país para entregárselo a mis amigas y amigos.

    El cambio de Presidente

    agosto 10, 2009 en Blog

    Está bien, no admitiremos que otros presidentes le falten al respeto al primer mandatario colombiano ni haremos nada que debilite la posición del país en el panorama internacional. En la defensa de nuestras fronteras y de los intereses de la nación estamos fuertes y unidos los colombianos.

    Pero de allí al extremo de afirmar que sean los presidentes de Venezuela y Ecuador quienes nos impongan con insultos y desplantes al próximo Jefe de Estado en Colombia, es inaceptable.

    El presidente de los colombianos debe ser quien mejor corresponda a las necesidades de estos tiempos y no el gallo fino que surja de la gallera en la que tienen convertido el vecindario. Porque se oye decir que vamos para el tercer período de gobierno de Uribe, dizque porque no les vamos a dar gusto a Chávez y a Correa de cambiarlo en plena pelea.

    En Colombia elegiremos otro presidente porque el período del actual se vence el próximo año. Así de sencillo. El nuestro es un país de instituciones que cambian de manos cada cierto tiempo, pero que permanecen estables. Un Estado democrático, por lo mismo no personificado, ni escriturado a dictadores o a monarcas.

    Entre otras cosas, algo que se pone de presente para los colombianos, es que debemos volver cuanto antes a las tradiciones diplomáticas que cultivamos a lo largo de la historia republicana. Colombia no fue un país litigioso ni conflictivo en el panorama internacional. Se caracterizó por su ecuanimidad, su discreción, su respeto a los protocolos de la diplomacia y a lo que es fundamental, el respeto al derecho y a los tratados internacionales.

    Estamos metidos en líos con los vecinos, en medio de tensiones internacionales que desconocíamos y que enrarecen aún más el ambiente del país, complicado en lo político y traumatizado por la situación de pobreza, desempleo y violencia en que se desenvuelve la vida nacional. Ahora se agrega a ese cuadro de complicaciones esta pelea que viene seguida de cierres de fronteras, cancelación de pedidos comerciales y de pagos de cuentas pendientes. Esto no es considerado con pueblos hermanos que se necesitan y que solo se conciben armónicos y solidarios.

    A lado y lado de las fronteras hay centenares de miles de familias que viven del comercio entre estas tres naciones. Miles de personas circulan día a día de aquí para allá y de allá para acá, llevan y traen mercancías, hacen negocios, construyen sus familias y su modus vivendi. Ese tejido que se viene urdiendo a lo largo de siglos, no se puede obstruir por las pataletas de presidentes temperamentales y dados al espectáculo.

    La diplomacia no se hace por los altavoces de la televisión y la radio, como la practican Chávez, Correa y Uribe. Se hace por los canales discretos de la diplomacia y en los escenarios propios de las relaciones internacionales, multilaterales y bilaterales. Además, dentro del marco del derecho y las sanas costumbres del diálogo y el respeto mutuo. Se teje entre diplomáticos y estadistas, no entre generales en traje de fatiga y picapleitos de barriada.

    Los colombianos debemos restaurar los hilos y los canales que nos unen a los pueblos hermanos de Venezuela y Ecuador, para mitigar el sufrimiento de miles de compatriotas afectados por la alteración de las relaciones y sacar provecho de la convivencia. Para esto, las elecciones presidenciales de 2010 son una oportunidad.

    Historia política breve

    agosto 6, 2009 en Blog

    Fui el primer alcalde de Pereira, mi ciudad natal, en el gobierno de López Michelsen -1974- y más tarde pasé a ser Secretario General del Ministerio de Desarrollo Económico. Había acompañado con los jóvenes de mi generación a López –“El Pollo”- en su campaña presidencial en Risaralda, mi departamento. Compartimos innumerables ocasiones con él. Su liderazgo fue imaginativo, fresco, lúcido, rebelde, liberal en todo el sentido de la expresión. Nos llenó de esperanzas y entusiasmo a los jóvenes y a todos los colombianos. La respuesta popular en las urnas fue impresionante, obtuvo la mayor votación de la historia.

    Pero resulta que Lleras Restrepo, que quería reelegirse y había perdido con López la candidatura presidencial en la Convención del Partido el año anterior (1973), no pudo asimilar la derrota. Siguió pensando después de todo que el turno le pertenecía por esa extraña soberbia que transmite la condición de expresidente y que no les deja ver siempre con objetividad la realidad. La verdad es que no dejó respiro a la administración de López, la criticó con persistencia y hasta con crueldad, atrincherado en su enorme prestigio y desplegando sus condiciones de estadista profundo y avezado.

    Lleras fue en mi parecer el presidente más completo, como hombre de Estado, que tuvo Colombia en el siglo pasado. Pensaba que de esa manera, quebrantando la credibilidad del gobierno López, sacándole el aire, se abriría camino hacia su anhelada reelección en 1978. El resultado no pudo ser más desastroso. Ni dejó gobernar a López, ni López lo dejó reelegirse. Mientras el uno le e echaba puyas al otro, a su vez las recibía de vuelta, con creces. El desastre fue total.

    También estuve cerca de Lleras en la época del Consenso de San Carlos, el procedimiento convenido para escoger candidato liberal a la presidencia en el 78, que ganó de lejos Turbay Ayala, luego elegido presidente. Viví en la entraña de los acontecimientos y por lo mismo, fui testigo del derrumbe del gigante. Lleras cayó desolado. Un golpe innecesario para el liberalismo.

    El balance no podía ser más desastroso para el partido. Dos figuras extraordinarias, Lleras Restrepo y López Michelsen, que hubieran podido traer a Colombia y al liberalismo más glorias de las que le dieron, terminaron lastrándose mutuamente, enredados en las pasiones de la reelección.

    Porque las cosas no pararon allí. Después, en 1981, cuando compartían la Dirección Nacional Liberal con otro grande, el expresidente Alberto Lleras, a López también se le subió el sarpullido de la reelección y la cúpula de liberales históricos, voló en pedazos. El partido se dividió de nuevo.

    El caos sembrado por los mayores, generó indignación entre buena parte de las nuevas generaciones de liberales. Abrimos un boquete entre la anarquía y la desesperanza para fundar el Nuevo Liberalismo, la disidencia del partido en la que se materializó la división entre los jefes, nacida como he dicho, de los vientos encontrados de las ambiciones reeleccionistas. Encabecé con Luis Carlos Galán y Rodrigo Lara la rebeldía en el país.

    El que paga pone las condiciones

    agosto 4, 2009 en Blog

    Hay qué preguntarse para quién es el liberalismo y para quién debiera ser.

    El Partido Liberal se convirtió con los años, en una fuerza al servicio de los políticos y de quienes los financian.

    En los últimos decenios el dinero se tomó la política colombiana y por tanto, al Partido Liberal. Más que convencer con ideas y propuestas, en las elecciones se mercadean aspiraciones de personas a costos exorbitantes.

    Esto debe terminar si se quiere ser de nuevo opción de poder. El activismo masivo del partido y el debate interno, tienen que servir para contrarrestar las malas artes de la política.

    Deben establecerse controles y hacer que el financiamiento del partido sea austero y riguroso. Su origen tiene que ser democrático para que el liberalismo sea de la gente y para la gente. No tenga dueños.

    Cuando detrás de la acción política están donantes de quienes depende en un todo y por todo el funcionamiento de las campañas, su preeminencia pasa de ser financiera a ser política y termina reduciendo la militancia y el partido al simple papel de maquinaria electoral a su servicio.

    La mística se pierde y los compromisos doctrinarios y programáticos pasan a ser simples elementos decorativos de las campañas. Cuando los candidatos y el partido tienen “dueño”, no hay liberalismo.

    La naturaleza y fisonomía de los partidos dependen de la forma de financiarse. El “partido del pueblo”, como se llama a sí mismo el liberalismo, deja de serlo cuando de él se apropian capitales que luego disponen de su poder y de su influencia a su conveniencia.

    El liberalismo necesita ser medido en sus gastos de campaña y costearlos por sistemas democráticos para que no sea el dinero el que determine quién ocupa los cargos de representación y quién define las políticas. Debe cifrar su prestigio y capacidad de convocatoria en sus líderes, en lo que piensa, en lo que propone y en lo que hace por la gente en los espacios de poder que ocupa.

    Mientras el liberalismo se obstine en competir en el terreno de las maquinarias políticas, con la correspondiente bolsa de dinero que las alimenta, está perdido.

    La desconfianza que generaron sus pasadas aventuras con financiamientos espurios y la experiencia del país con la parapolítica, debieran cerrar el camino a los sistemas de compra de votos.

    Cada vez el clientelismo moviliza menos electores. El poder en Colombia lo decide la opinión independiente, alérgica a la manipulación electorera y a los políticos que a falta de argumentos para cautivar ciudadanos, pretenden comprarlos. Resignarse al clientelismo es resignarse a ser minoría y renunciar a la meta del poder.

    El régimen es un fracaso.

    agosto 1, 2009 en Blog

    El régimen que dirige a la nación es un fracaso.

    Un fracaso económico y social, lo dicen el desempleo y la pobreza crecientes. Tres millones de desocupados y cerca de cuatro millones de desplazados. La caída de la producción y las exportaciones. El bajonazo de las ventas en los almacenes. La destrucción del comercio con Venezuela y Ecuador, dos de los tres principales mercados externos de Colombia.

    El régimen es un fracaso en el combate contra el terrorismo, lo dicen las bombas guerrilleras que dejaron sin agua potable a Villavicencio y sin electricidad a regiones enteras del país. Los carros bombas de Bogotá, Cali y Neiva. La “limpieza social” y las matanzas de los paramilitares en el Valle y La Guajira. Las emboscadas al Ejército en Guaviare y a la Policía en Sucre y Antioquia. Los ataques a Corinto, Ipiales y Dagua.

    El actual régimen fracasa porque la corrupción no sólo es más profunda y extensa. Lo peor, anestesia al país. A pocos parece importarles que decenas de congresistas gobiernistas estén presos o procesados por la justicia por ser fichas del paramilitarismo genocida y narcotraficante.

    A pocos parece importarles que la primera reelección presidencial se haya logrado comprando conciencias de congresistas ya condenados por la Corte Suprema por el delito de cohecho, que también incrimina a ministros de Estado, y que la segunda se esté intentando mediante atropellos a la Constitución y a las leyes electorales.

    A pocos parece importarles que miles de jóvenes inocentes hayan sido asesinados por miembros de la fuerza pública en los “falsos positivos”.

    A pocos parece importarles el espionaje ilegal descubierto en el DAS, la agencia de seguridad a cargo del Presidente de la República, del que fueron víctimas Magistrados de las Altas Cortes, miembros de la oposición, periodistas, intelectuales y otros ciudadanos de bien. Estos espionajes son propios de regímenes totalitarios, como el estalinista, el nazista y el franquista.

    El regreso del Liberalismo al Partido Liberal

    julio 30, 2009 en Blog

    Soy precandidato Liberal a la Presidencia de la República. El lema de mi campaña en la Consulta Popular es: “EL REGRESO DEL LIBERALISMO AL PARTIDO LIBERAL”.

    El Partido Liberal de tiempo atrás dejó de ser liberal. Abandonó la ética y los compromisos sociales del liberalismo. Es por lo que la gente común y corriente le quitó sus afectos y dejó de confiarle su representación. Se dieron cuenta de que había pasado a actuar desde el poder del Estado, en contravía de los intereses de las mayorías y a comportarse de manera distinta a como piensan y actúan los liberales. Despreciando las ideas, los programas, los modales, las obligaciones del liberalismo.

    Lidero “EL REGRESO DEL LIBERALISMO AL PARTIDO LIBERAL”. Congregarnos otra vez es paso indispensable y urgente para la democracia y para la recuperación del poder para el pensamiento y la manera de ser liberal.

    Inscribí mi nombre en esta competencia democrática resuelto a unir al los liberales del común, no a los oportunistas. A recuperarle al Partido su identidad, su carácter y a ganar la Presidencia de Colombia.

    El liberalismo tiene esta misión: Que los colombianos podamos convivir en la solidaridad, en el respeto por la vida, el respeto por la dignidad humana y el respeto por la diferencia. La diversidad de las ideas, de las culturas y las etnias, de las regiones, de las posiciones frente al mundo y frente a la vida, para los liberales es riqueza, vigor social y espiritual.

    Las libertades son esenciales para el liberalismo. La conciencia libre, el ser libre, son la expresión cabal del liberal.

    El liberalismo tiene otra misión: Que el respeto a los Derechos Humanos sea sagrado para todos, empezando por los más poderosos. Y que el Acuerdo Humanitario sea realidad cuanto antes. Y el regreso de los campesinos a sus parcelas.

    El liberalismo tiene otra misión: Hacer que los conflictos en el seno de la sociedad sean recibidos por los colombianos como energía, como potencia de la sociedad que no se conforma, sino que quiere ser mejor y lucha por lograrlo. Y hacer que la justicia, la razón y la inteligencia, conviertan la discrepancia en progreso y cohesión, en dinámica social.

    El liberalismo tiene otra misión: Que el poder del Estado sea palanca, inspiración para rescatar de la pobreza a millones de compatriotas. Esa misión es de todos los colombianos y el liberalismo será quien la inspire y la conduzca. En las preocupaciones del liberalismo primero están los pobres y las clases medias. Los que están en desventaja en la sociedad. Su ascenso al bienestar, a las oportunidades, al progreso, es la razón de ser y la consigna del liberalismo. Es la razón de ser de la lucha por el poder para el liberalismo.

    El liberalismo tiene otra misión: Que en la existencia de cada generación de colombianos se proteja y acreciente la riqueza ambiental de la nación, para que las generaciones que vengan con los tiempos, reciban un lugar habitable en el que puedan ser felices.

    El país está atrapado

    julio 23, 2009 en Blog

    Espero que las elecciones internas del liberalismo no se posterguen otra vez. La dinámica de este partido de oposición, que espera ser alternativa de gobierno en el próximo período, no puede supeditarse a los intereses de los contrarios, menos a los del gobernante al que espera reemplazar.

    El liberalismo debe demostrar carácter en esta etapa de reorganización, de renovación, sacando a relucir líderes modernos para la época, con una visión fresca de Colombia hacia el futuro y con programas audaces de gobierno. Debe dar pruebas de revitalización con su reforma, sus ganas de transformar la sociedad y de imprimirle nuevos derroteros a la vida nacional.

    Es increíble el retroceso de las instituciones del país, de su democracia. Cómo es que a estas alturas, cuando faltan ocho meses para las elecciones de Congreso y diez para las presidenciales, se estén cambiando fechas de elecciones y no se sepa siquiera si el presidente de la república puede ser o no candidato, lo que de por sí cambiaría por completo las condiciones de la contienda. Otros serían los candidatos, otras las coaliciones políticas y otros los temas de discusión.

    Por la forma como se desenvuelve la política en los últimos tiempos, la Constitución de Colombia terminó siendo de bolsillo, en manos de mayorías hechas a punta de corrupción, masacres, desplazamientos, intimidaciones, compra de votos con dólares del narcotráfico y fraudes electorales. Más de ochenta senadores y representantes responden ante la justicia por concierto para delinquir: Se aliaron con genocidas, con paramilitares, para obtener sus votaciones. Y el cohecho es la moneda corriente para modificar las leyes.

    Este tropel de delincuentes y sus colegas de aventura que los secundan, tienen mayorías con las que cambian la Constitución cada que quieren, para quedarse con las riendas del Estado y manejarlo con sus obscuros patrones morales en función de intereses de enriquecimiento, poder e impunidad, que les permiten esclavizar a la sociedad y mantenerla subyugada, no obstante los escándalos.

    Colombia está en manos de mafias y lo que es peor, atrapada como sociedad, tanto en los modales de vida como en los negocios, bajo el poder de infinidad de redes criminales que operan a sus anchas en las ciudades y en el campo, en barrios y veredas. Se impuso el patronazgo de la mafia y su ley de la selva.

    Las actividades comerciales, el trabajo y lo público, se envilecen día a día a ritmo ostensible. Quienes se comportan en el espíritu de la ley y dentro de los valores éticos de la civilización son minorías en vía de extinción en esta nación.

    Entre otras cosas, es la explicación para que las mayorías que muestran las encuestas e incluso que se expresan en elecciones nacionales y locales, manifiesten conformidad con el gobernante, con los políticos y con el rumbo que llevan las cosas del país. Mucha gente, demasiada, está untada y se siente conforme con este modus vivendi decadente, sin importarle y muchas veces sin percatarse siquiera, que la nación, la sociedad, el vecindario, la familia, van camino al despeñadero.

    Ojala se pueda ir a elecciones sin más tropiezos y que dejen de acomodar la Constitución y las reglas de juego de la política, en favor de esta corruptela que crece como maleza y que hiede.

    A los Liberales Socialdemócratas de todo el país

    julio 21, 2009 en Blog

    Queridas amigas y amigos:

    Ayer terminamos una etapa crucial en el proceso de devolver al Partido Liberal sus compromisos sociales y su vocación popular y democrática. Liberales socialdemócratas de la gran mayoría de los departamentos inscribimos listas de candidatos a Directorios y a Delegados al Congreso del Partido.

    Estas listas significan renovación de los cuadros politicos del liberalismo, por tanto vitalidad y claridad política.

    Como liberales entendemos que la razón de ser de esta causa histórica está en las libertades, la justicia social, la convivencia y la democracia. En el compromiso con los sectores populares y las clases medias. Con el respeto a la diversidad y a la dignidad humana. Con la paz de Colombia y el Acuerdo Humanitario.

    Vamos a renovar la Dirección del Partido en lo local y lo nacional. Ganaremos la Consulta Popular por la Candidatura Presidencial y renovaremos la Bancada Liberal del Congreso de la República.

    Quiero subrayarles que en Bogotá, con los compañeros del PLAN B, hicimos listas conjuntas con la Senadora Piedad Córdoba. Ella encabeza la lista Distrital y tenemos listas en todas las Localidades. Vamos a ganar las elecciones en Bogotá, así como en la mayoría de los Departamentos. Los liberales queremos cambio.

    Desde ahora hacemos este anuncio al país:

    El Partido Liberal estará desde el 27 de septiembre bajo las orientaciones y la responsabilidad de las fuerzas socialdemócratas que encabezamos y que continúan el esfuerzo político de Galán y de Serpa. Los compañeros de Luis Carlos Galán y de Horacio Serpa continuamos en la lucha. El gobernador Serpa está prestado por tiempo limitado al servicio de su tierra natal.

    Quiero decirles que con la Senadora Piedad Córdoba nos proponemos impulsar a fondo las listas de todos y todas Ustedes en los Departamentos y en Bogotá. Allá estaremos, hombro a hombro, acompañándoles en sus campañas.

    Pronto estaremos convocando a una reunión en la capital de la república de dirigentes liberales socialdemócratas de todo el país, para definir nuestras agendas y convenir líneas de acción en materias sustantivas, como es el acuerdo sobre la próxima Dirección Nacional Liberal que elegiremos en el Congreso de diciembre en Bogotá.

    Esta DNL será bandera fundamental de la campaña en las elecciones internas del Partido. Nuestro triunfo significará un viraje en la conducción del liberalismo y desde ahora definiremos nuestro proceder en este punto.

    Les deseo suerte en las tareas proselitistas. Cuenten con mi apoyo resuelto en esta intensa campaña. Allá estaré a su lado. Mi mayor anhelo es que nuestro pensamiento se imponga y Ustedes triunfen con sus listas de candidatos a directorios y delegados al Congreso Liberal.

    De allí saldremos victoriosos a conquistar la Presidencia de la República y las mayorías de Senado y Cámara, con el aire renovador que encarnan nuestros liderazgos. No sobra recordar que del desempeño que tengamos en estas elecciones internas, saldrán de entre Ustedes los futuros congresistas liberales.

    Amigas y amigos, NI UN PASO ATRAS!

    Copartidario y amigo,

    Iván Marulanda
    Precandidato Liberal a la Presidencia

    Entrevista en El Tiempo: ‘No podemos competir con una economía centralizada en Bogota’

    julio 16, 2009 en En los medios

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    El Tiempo, Julio 16 de 2009
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    En vez de buscar alianzas con Germán Vargas Lleras y Juan Manuel Santos, el Liberalismo los debe derrotar.

    julio 15, 2009 en Blog

    Declaración de Iván Marulanda, precandidato Liberal a la Presidencia.

    El expresidente César Gaviria, Director Nacional del Liberalismo, igual que el precandidato Rafael Pardo, quieren ir a consulta interpartidaria con Germán Vargas Lleras de Cambio Radical, para escoger candidato presidencial unificado y presentarlo en las elecciones de 2010 con el aval del Partido Liberal. Vargas Lleras promueve también la iniciativa.

    Iván Marulanda, precandidato Liberal a la Presidencia, manifiesta al respecto lo siguiente:

    Las decisiones sobre futuras alianzas políticas del Partido Liberal corresponden al candidato que elija el liberalismo el 27 de septiembre y al Congreso Nacional del Partido que se reunirá el 12 y 13 de diciembre. El expresidente Gaviria y el precandidato Pardo dicen lo que piensan sobre la materia, así como el señor Vargas Lleras, que no es liberal, pero sus propuestas no comprometen al Partido.

    Los liberales deben tener claro que votar por Rafael Pardo para candidato liberal a la presidencia en la consulta popular de septiembre, es votar para que Germán Vargas Lleras pueda ser candidato presidencial con apoyo del Partido Liberal.

    Iván Marulanda reitera que no irá a consulta interpartidaria con Vargas Lleraspor las siguientes razones:

    Vargas Lleras es uno de los creadores y representantes del régimen que gobierna a Colombia, al cual se opone el Partido Liberal por ser un régimen politiquero, corrupto y antidemocrático. Las ideas y las actuaciones de Vargas Lleras son contrarias al pensamiento y a la ética liberal.

    Alianzas liberales con personas y partidos políticos opuestos al liberalismo, como Vargas Lleras y Cambio Radical, serían estériles, se burlarían de los liberales y destruirían la credibilidad en el Partido.

    Mantendrían el status quo, pondrían el liberalismo al servicio de la corrupción, la exclusión, el atraso social, la concentración de la riqueza y la confrontación armada.

    No me canso de afirmar: Los compromisos del liberalismo son con los sectores que están en desventaja en la sociedad y con la reconciliación entre los colombianos. Con el desarrollo humano, las libertades, la solidaridad, la justicia social, la paz.

    Si Iván Marulanda triunfa en la consulta liberal, propiciará en el Congreso del Liberalismo la decisión de aliarse con sectores sociales: Organizaciones de trabajadores, artesanos, pequeños y medianos empresarios, gremios de la producción, organizaciones solidarias, movimientos indígenas, feministas, la comunidad LGBT, asociaciones de empleados oficiales, de discapacitados, juntas de acción comunal, desempleados, organizaciones campesinas, ambientalistas, defensores de los derechos humanos, artistas, promotores de cultura, académicos, universitarios, deportistas. También con fuerzas políticas afines al Liberalismo en sus convicciones socialdemócratas.

    A personajes como los doctores Germán Vargas Lleras y Juan Manuel Santos Calderón, que salieron hace años del Partido Liberal a intentar destruirlo y a promover el régimen violento, arbitrario y corrupto que impera en Colombia, los debe derrotar el liberalismo en las urnas. Su accionar público es a favor de las minorías privilegiadas y de la guerra.

    Iván Marulanda
    Precandidato Liberal a la Presidencia