Warning: "continue" targeting switch is equivalent to "break". Did you mean to use "continue 2"? in /home/maruland/public_html/wp-content/plugins/seo-ultimate/modules/class.su-module.php on line 1195 Las honduras de Honduras | Iván Marulanda

Iván Marulanda

Las honduras de Honduras

Las honduras de Honduras

Honduras está metida en tremendo lío. Sacaron a tiros de la cama al Presidente del país, lo llevaron empijamado en avión y lo dejaron tirado en el aeropuerto de San José de Costa Rica, como hacen en los pueblos colombianos con los locos. Los recogen de las calles en volquetas a la media noche y los dejan tirados en las poblaciones vecinas.

La Comunidad Internacional está cerrada a la banda en que el señor Zelaya debe ser restituido en el cargo, o de lo contrario bloquean al país, no importa los sufrimientos que se desprendan, sobre todo para la gente pobre que vive de las ayudas del exterior, del comercio, de los proyectos que se financian con créditos externos.

Pero tienen razón. Aceptar lo que ocurrió, sería legitimar la arbitrariedad y la fuerza bruta. Nadie quiere regresar a los tiempos de esa América Latina de la década de los setentas y ochentas, fresca en la memoria, dominada por sátrapas encaramados a la silla de los presidentes en hombros de matones y sostenidos a punta de bala, salas de torturas, calabozos, atropellos y terror.

Parecía que las urnas se estaban aclimatando en la región y que, aún cuando fuese mascando freno y con la rabia contenida, los contrarios al régimen se aguantaban los gobernantes contrarios mientras llegaban las elecciones.

Los pueblos se estaban civilizando, eso creíamos. Esperaban a que terminaran los períodos, se organizaban para ir a elecciones y armaban sus batallas de discursos y diatribas, dentro de la ley, sin lacerarse las entrañas.

Lo de Honduras es un campanazo. Si nos descuidamos, regresamos al despeñadero de revoluciones y contrarrevoluciones en las que la gente se mata y los países se destruyen en matanzas, odios y miseria. Ese desmadre todavía tiene su regusto para mucha gente salvaje y desaforada que no se acomoda a la civilización, sino que le gusta mandar y disponer, ametralladora en mano. Es el juego macabro y bárbaro del todo o nada.

Zelaya, el presidente derrocado, se la buscó. Se puso de malicioso, dizque a hacer encuestas con urnas ¡cuándo se había visto! y por ese camino irse quedando en el puesto quién sabe hasta cuándo. Avivato y ambicioso.

Como otros presidentes latinoamericanos que andan haciendo trampas por este vecindario, para no devolver el puesto. El de Colombia, por ejemplo. Ya se quedó cuatro años más de lo que le tocaba, comprando votos a punta de notarías, embajadas y plata ajena. De corruptelas y abusos.

Estos tipos se meten en el cuento de que son insustituibles, montan el caballo y arrancan a avasallar lo que se les atraviese. Matan, persiguen, amenazan, mienten, violan constituciones, se alían con asesinos, hacen fraude… lo que sea… ¡para nada! al fin de cuentas, que merezca tanta pena… alucinados que si no están envueltos en banderas y bandas tricolores, se sienten en pelota. Sin importarles que su locura esteriliza las mentes y anega las praderas de sangre.

[Publicado Originalmente en La Tarde, Julio 5 de 2009]