Iván Marulanda

Blog 1: ¿Por qué hoy se puede?

Blog 1: ¿Por qué hoy se puede?

Cuando se desbordan las aguas nada alrededor vuelve a ser igual. Es la naturaleza de las cosas
en este mundo, en todos los tiempos y lugares. Ocurre con el espíritu cuando no aguanta más
y explota, y ocurre con los pueblos cuando no aguantan más y pasan por encima de los
poderes que los oprimen. Las formas, las estructuras vuelan lejos, las ataduras vuelan lejos, los
abusos y los abusadores vuelan lejos, se abre paso el cambio, nacen nuevas maneras de
interpretar la vida y de actuar, nuevos protagonistas.
A veces se necesita mucho tiempo, años, generaciones, siglos, para que estos fenómenos
sucedan. Cada comentario secreto en la intimidad de los hogares, cada queja que se balbucea
por la comisura de los labios en aparente resignación, cada gesto mudo pero amargo de
desagrado, de indignación, que sube la sangre al rostro, que humedece los ojos, que seca la
garganta, que crispa los puños, cada mirada silenciosa, penetrante, a los ojos del compañero,
del hermano, cada maldición es una gota de furia que se acumula en la presa de la conciencia
colectiva y que acerca el momento de la explosión. Cuando salta todo lejos, los poderes
todopoderosos vuelan con todo y opresores a los quintos infiernos.
La generación de los que nacimos en los cuarenta del siglo pasado, vinimos a este mundo de
una vez inconformes con la política colombiana, que ha sido desde siempre arbitraria, egoísta,
abusiva, marrullera, tramposa, excluyente, sectaria, violenta. Una política hinchada de
privilegios y privilegiados, una política de avivatos y ventajosos.
Hemos visto de todo en el hilo de la vida, desde la represión violenta, desde el cinismo del
poder que se rige por leyes amañadas o malinterpretadas o por leyes que no se cumplen, por
familias y castas que se pasan el mangoneo de mano en mano por los siglos de los siglos.
Hemos visto desde la protesta acallada, a veces cooptada, a veces comprada, hasta la
desesperación armada que se refugia en el monte por decenios para terminar degenerada en
el desvarío y la monstruosidad, en la molicie y la depredación… hemos visto de todo, hemos
subido la colina en intentos civilizados, con esfuerzos de la palabra y el argumento, dando
razones, pero de allá nos han bajado con triquiñuelas y pistoletazos.
Hasta que llegamos a este momento del hartazgo que estamos presenciando. ¡La gente está
que se vomita! Es el momento de la ruptura, de la caída en picada de los partidos políticos
dominantes por siglos, de las castas dominantes por siglos, de los herederos del poder que han
exprimido a este país por siglos para envanecerse en privilegios y llenarse los bolsillos con el
saqueo de los impuestos y del patrimonio público.
Es este momento, es hoy, en las elecciones del año 2018 de congreso y presidente. En las
urnas todo va a cambiar sin necesidad de más muertos, ni más resignaciones ni más
desesperos. La gente va a votar por el cambio ¡y listo! No más rabias reprimidas. Sergio
Fajardo presidente y muchos congresistas de la Coalición Colombia ¡y punto!
Es el amanecer de la nueva historia de esta nación, de la democracia y la justicia de todos y
para todos, de la construcción de paz, del protagonismo de los maestros, de los científicos, de
los artistas, de los deportistas, de los trabajadores, de los emprendedores… Serán los tiempos
de la reconciliación y la unidad, de la vida y el disfrute de la vida, de la convivencia, de la
longevidad en el ambiente de la comprensión, de la tolerancia, de la razón, de la solidaridad y
de lo que pueda llamarse felicidad.
¡Se puede!