La sexta papeleta por la Colombia de Regiones

marzo 31, 2011 en Discursos

Iván Marulanda en el Foro "Colombia Regional 2011" organizado por la revista Semana

Imagen de Robert Posada en flickr

“LA SEXTA PAPELETA POR LA COLOMBIA DE REGIONES”

INTERVENCIÓN DE IVÁN MARULANDA

FORO “COLOMBIA REGIONAL 2011” EN LOS 20 AÑOS DE LA CONSTITUCIÓN

Bogotá, marzo 31 de 2011

En estos dos días hemos compartido con gusto el ambiente de ciudadanía y laboriosidad que se ha respirado en la reunión y disfrutado la alta calidad de los conferencistas nacionales y extranjeros. La participación entusiasta de más de mil asistentes provenientes de todas las regiones del país ha sido ejemplar. Felicito a Sonia Durán, Secretaria de la Región Capital, por la convocatoria, la magnífica organización y el elevado nivel del Foro.

He sentido aquí el mismo ambiente de civismo y laboriosidad que rodeó a la Asamblea Nacional Constituyente.
Los constituyentes no fuimos elegidos para conseguirle puesto a los electores, ni auxilios, ni dádivas, ni para crear privilegios. Fuimos provincianos enviados por la gente del común para que buscáramos arreglar por las buenas lo que los colombianos no habíamos podido arreglar por las malas. Para que representáramos las realidades diversas de esta sociedad y creáramos en su nombre y de común acuerdo, un orden institucional que nos permitiera a los colombianos convivir en esta nación sin matarnos, realizar nuestros sueños y por lo mismo reconocer y respetar las diferencias regionales, culturales, étnicas, políticas, económicas, sociales, religiosas. Valorarlas como patrimonio y como oportunidades para construir el país justo, pacífico y progresista que anhelamos.

La realidad que se ha experimentado después de la Constituyente es que el sistema político no es funcional con el espíritu de la Constitución. Me atrevería a afirmar que cerca del 90% de los congresistas gastan como promedio en su elección alrededor de tres mil millones de pesos, un millón y medio de dólares, para no hablar de lo que pueden costar las campañas de otras autoridades que se eligen en las urnas. El poder político en Colombia se define así en una “subasta al alza” y quienes reciben mandatos populares bajo esa lógica del dinero, no representan proyecto político o social alguno, ni convicciones ideológicas ni propósitos altruistas. Representan intereses del dinero muchas veces proveniente de la corrupción y el delito.

La desconección entre los intereses ciudadanos y el sistema político que opera de tal manera, se pone de manifiesto en el siguiente ejemplo. Al candidato presidencial Mockus lo derrotaron diciendo que Santos era el candidato del continuismo y quien encarnaba la voluntad y el pensamiento del presidente Uribe. Por esa razón ganó. Pero desde cuando Santos se posesionó gobierna con las intenciones y las propuestas de Mockus, no con las de Uribe. Sin embargo, la falta de lealtad a sus promesas no recibe reproche de la ciudadanía. Las encuestas indican que la popularidad y aceptación de Uribe es elevada y que la de Santos igual a pesar de sus contradicciones, lo que prueba que el voto no expresa expectativas de los electores sobre sus proyectos de vida ni afinidades entre el pensamiento y la voluntad del candidato, con los anhelos de los votantes. Los ciudadanos no esperan que los elegidos interpreten aspiraciones individuales y comunitarias y cumplan sus promesas, porque saben que el sistema político no está estructurado en función de algún proyecto de país sino en función de otros intereses.

Esta paradoja no solo significa que el sistema político no es funcional a los sueños de la ciudadanía, sino que tampoco lo es al espíritu de la Constitución que como he dicho tiene hondo calado democrático. El voto mayoritario de los colombianos responde al influjo del dinero en las elecciones y no al imaginario social en el que se funda la Carta Política.

No es de extrañar entonces que los desarrollos legales y fácticos que se han dado a la Constitución bajo esta lógica política, no interpretan por lo general sus auténticas intenciones. Por ejemplo, la nación que concibe la Carta es descentralizada, con entidades territoriales autónomas, pero con el paso del tiempo las instituciones y las políticas públicas han venido siendo cada vez más centralistas. No se han generado ni consolidado por esta vía instituciones en la línea del ordenamiento constitucional, acordes con las realidades y las
necesidades del país diverso y de regiones que es Colombia, como lo demuestran los siguientes dos ejemplos.

Miren Ustedes cómo el disgusto y la animadversión del presidente de Colombia hacia el presidente de Venezuela llevaron a que se cortaran de tajo las relaciones entre los dos países, dejando en el desconcierto y al borde del colapso a cinco millones de compatriotas que viven en la frontera, sin consideración con sus intereses, ni con su sistema de vida ni con sus puntos de vista sobre las cuestiones en disputa. Ninguna institucionalidad democrática, descentralizada, permitiría semejante manejo abrupto y personalizado de las relaciones fronterizas.

Observemos desde otra perspectiva que la región con el comercio más dinámico y que mayor progreso tiene en el mundo es la Cuenca del Pacífico. No obstante Colombia, con más de 2 mil kilómetros de litoral sobre el Océano Pacífico, debe reconocer que su región Pacífico es más atrasada de América, junto con Haití.

Crecemos a espaldas de los mares y las fronteras, mientras desarrollamos megalópolis como Bogotá 500 kilómetros distantes de los puertos, sin posibilidades de competir en plena era de la globalización.

De acuerdo con informes de Naciones Unidas a Bogotá llegan cada año 75 mil desplazados. Pereira, mi ciudad natal, tiene 150 años de fundada en los que ha venido construyendo poco a poco condiciones de vida para sus habitantes. A Bogotá se le agrega cada 5 años una población equivalente a la Pereira, que tiene 150 años, pero además población desplazada, es decir migrantes desarraigados y desorientados que no tienen capacidad para instalarse e integrarse de manera eficiente en el seno de enormes comunidades urbanas. A este paso Bogotá pronto no será viable. A propósito yo confiaría en alcaldes de la capital que le dijeran al país que debe pararse el crecimiento de la ciudad, lo cual implicaría darle oxígeno al desarrollo de las regiones colombianas, empezando por la Región Capital.

Bogotá se traga al país mientras permanecen congelados los mandatos descentralizadores de la Constitución. Basta observar que la Ley de Ordenamiento Territorial (LOOT), que es instrumento fundamental para la evolución del proceso, no se ha hecho después de 20 años de expedida la Carta. Por estos días se tramita el proyecto de ley que se ha calificado en este Foro como inocuo, insulso e inútil, porque ni está inspirado en el espíritu de la Constitución, ni resuelve problema alguno relativo a la irracionalidad y la ineficiencia de las instituciones territoriales. Basta leer en el proyecto de ley la definición que trae del “Principio de Subsidiariedad”, principio reconocido universalmente, para darse cuenta que los legisladores no ubican a cabalidad los alcances técnicos y los fundamentos conceptuales del tema que tratan.

El Senador que habló ayer nos dijo que el Congreso tramita con extremo cuidado este proyecto de “LOOT” porque los legisladores no pueden olvidar que las guerras civiles del siglo XIX tuvieron origen en las pugnas entre centralistas y descentralistas.

Yo les diría a los congresistas que esa referencia es anacrónica. Que por supuesto la historia es importante en la concepción de las leyes, pero que son más importantes el presente y el futuro, la modernidad, en particular en este caso. El mundo se globalizó, la economía es mundial y los instrumentos tecnológicos y comerciales de estos tiempos no tienen nada qué ver con los del siglo XIX.

La verdad es que la mentalidad de los altos funcionarios del Estado colombiano es centralista en beneficio de sus intereses electorales, en contravía del espíritu desconcentrador de la Constitución, como se corrobora cada cuatro años en el hecho de que el Plan de Desarrollo del que nos habló ayer el Director Nacional de Planeación, no consulta los planes locales como lo ordena la Carta. Lo demuestra también el desinterés que pusieron de manifiesto hacia el suceso de este Foro los más altos dignatarios del Gobierno y del Congreso que fueron invitados y no se presentaron.

Como se ha dicho de manera reiterada en estos dos días, no es cierto que la corrupción sea problema exclusivo de la provincia colombiana. La corrupción es nacional. Debe preguntársele al poder central por qué el país retrocede en aspectos fundamentales como la distribución del ingreso y las oportunidades, la infraestructura de transportes, el equilibrio ambiental, el empleo, la paz, a pesar de los ingentes recursos humanos y tributarios que los colombianos le han pagado para atender esos frentes. Sabemos cuáles son las razones. La ineficacia del centralismo y sus problemas de corrupción.

Entonces pienso que al debate debe ponérsele cierta dosis de indignación que conduzca a la acción. Es por lo que les propongo que este Foro se constituya en “Cabildo Abierto” y como se ha pedido a lo largo de los debates, entregue a los cinco gobernadores y a la Secretaria de la Región Capital, quienes se dirigieron al auditorio para manifestar de manera consistente su convicción en la urgencia de la descentralización, el mandato de convocar al resto de gobernadores del país para que de común acuerdo, soliciten al Consejo Nacional Electoral y al Registrador del Estado Civil, incluir en las elecciones de octubre próximo una “Sexta Papeleta” que consulte a la ciudadanía si quiere que Colombia sea “Nación de Regiones”.

En las próximas elecciones habría una papeleta para elegir alcalde, otra para elegir concejales, otra para elegir ediles, otra para diputados y otra para gobernadores. Más esta “Sexta Papeleta” que consultaría la voluntad popular y soberana respecto de la descentralización.

En consecuencia me permito solicitar a los presentes se sirvan manifestarse sobre dicha proposición:

“Los que estén por la afirmativa, favor levantar la mano”.

“Los que estén por la negativa, favor levantar la mano”.

…Como la inmensa mayoría ha dicho sí y sólo se han expresado tres votos por la negativa, quiere decir que este “Cabildo Abierto” ha decidido entregar a los Gobernadores y a la Secretaría de la Región Capital, el mandato por la “Sexta Papeleta” que y que queda explícito en lo dicho en esta sala esperamos cumplan con rigor.

Muchas gracias.